La gestión sostenible del agua gana protagonismo en el sector empresarial ecuatoriano, con resultados que ya evidencian impacto ambiental concreto. Más de 70.000 hectáreas de páramos y ecosistemas hídricos han sido intervenidas para su recuperación, mientras que el ahorro de más de 20 millones de litros de agua refleja avances en eficiencia y uso responsable del recurso.
En este contexto, la empresa Tesalia CBC, a través de su marca Güitig, impulsa una estrategia integral enfocada en la conservación del agua. La iniciativa combina acciones dentro de sus procesos productivos con programas de protección ambiental, con la meta de preservar alrededor de 140.000 hectáreas en cuencas hídricas estratégicas del país.
Desde sus operaciones industriales, la compañía ha incorporado prácticas de optimización, recirculación y reutilización del agua, logrando un ahorro anual que supera los 20.000 metros cúbicos. Estos resultados son respaldados por sistemas de monitoreo en tiempo real que permiten detectar ineficiencias y mejorar continuamente el desempeño hídrico.
A estas medidas se suman plantas de tratamiento de aguas residuales y programas internos de concienciación dirigidos a colaboradores, con el objetivo de fomentar una cultura corporativa basada en el uso responsable del agua. Sin embargo, el alcance de la estrategia va más allá de las operaciones industriales, al enfocarse también en la protección de fuentes naturales que garantizan el abastecimiento a largo plazo.
Como parte de este compromiso, la empresa participa desde el año 2000 como miembro fundador del FONAG, considerado el primer fondo de agua del mundo. Este modelo de gestión articula esfuerzos entre el sector público, privado, organizaciones ambientales y comunidades para conservar las cuencas hidrográficas que abastecen a Quito.
Gracias a esta colaboración, se ha contribuido a la recuperación de miles de hectáreas de páramos, así como a la protección directa de entre 20.000 y 21.000 hectáreas destinadas a la conservación de fuentes de agua. Estas acciones forman parte de un objetivo más amplio que busca garantizar la seguridad hídrica en zonas estratégicas del país.
Para Cynthia Rivadeneira, la gestión del agua debe abordarse desde una visión integral. Según explicó, el desafío no solo radica en optimizar procesos internos, sino también en proteger los ecosistemas que hacen posible la disponibilidad del recurso, generando un impacto que trascienda la operación empresarial.
Este enfoque responde a una estrategia de sostenibilidad que integra dimensiones ambientales, sociales y de gobernanza, promoviendo acciones orientadas a generar valor compartido. La apuesta, aseguran, apunta a consolidar un modelo de desarrollo que contribuya a la protección del agua y al bienestar de las futuras generaciones en Ecuador.