En el marco del Día Internacional contra el Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre, la Asociación Latinoamericana de Parques Zoológicos y Acuarios (ALPZA) ha activado una campaña regional de gran escala. El objetivo es claro: frenar un negocio ilícito que se ha transformado drásticamente tras la pandemia, desplazando sus operaciones hacia los mercados digitales y las redes sociales.
Una crisis silenciosa y lucrativa
El tráfico de vida silvestre es hoy la cuarta industria criminal más rentable del mundo, movilizando anualmente hasta 10.000 millones de dólares. Lo que es aún más grave: este delito opera en simbiosis con redes de crimen organizado dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas y trata de personas.
El impacto en la biodiversidad es desgarrador:
Mortalidad: Nueve de cada diez animales capturados en su hábitat mueren durante el proceso de traslado.
Declive poblacional: Algunas especies vulnerables han sufrido una reducción del 71% en sus poblaciones debido a la presión comercial.
Especies críticas: Reptiles, aves y partes de grandes felinos (especialmente colmillos de jaguar) lideran las incautaciones. El robo de huevos de psitácidos —loras y guacamayos— alcanza cifras alarmantes de hasta 800.000 unidades al año.
«Como región, necesitamos una respuesta articulada que combine ciencia, educación y cooperación institucional» señaló Rodolfo Raigoza, Presidente de ALPZA, al subrayar que el tráfico debe ser abordado como un problema de economías ilícitas transnacionales.
El papel de los zoológicos y acuarios como refugio
Ante la falta de políticas públicas robustas en diversos países, los miembros de ALPZA se han convertido en la primera línea de defensa para los animales rescatados:
Rehabilitación: Reciben y brindan cuidados profesionales a decenas de miles de animales víctimas del tráfico cada año.
Reinserción: Coordinan el retorno a la vida silvestre bajo estrictos protocolos de bienestar y vigilancia.
Capacitación: Brindan soporte técnico a autoridades policiales y ambientales para el manejo adecuado de los especímenes incautados.
Sensibilización: Con más de 150 millones de visitantes en los últimos siete años, estas instituciones educan a la ciudadanía sobre el peligro del mascotismo de fauna silvestre.
“Tenemos presente que cada animal rescatado representa una historia de extracción violenta, pero también una oportunidad para transformar a millones de visitantes en aliados activos contra este delito”, añadió Alexandra Guerra Ramírez, Directora Ejecutiva de ALPZA.
Únete a la causa
La campaña, disponible en español, inglés y portugués, busca que tanto ciudadanos como tomadores de decisiones entiendan que la fauna silvestre no es un producto. La conservación regional depende de acciones concretas y de la negativa rotunda a participar en mercados que mercantilizan a los seres vivos.