Durante su intervención en radio La Voz del Tomebamba, Quintanilla sostuvo de forma enfática que “nunca estuvo en estado etílico” al momento de ser abordada por agentes de la EMOV, en un procedimiento que se desarrolló la noche del 28 de febrero de 2026.
La viceprefecta relató que todo se originó cuando circulaba por el sector de Todos Santos y observó cómo una mujer era intervenida por agentes de movilidad. Según su versión, uno de los uniformados utilizó gas lacrimógeno contra la ciudadana, lo que provocó su reacción. “Yo estaba bajando por Todos Santos cuando veo que a una mujer le lanzan gas en los ojos (…) me orillo y le grito que no le puede tratar así”, afirmó.
Indicó que tras su intervención, un agente identificado como Álvaro León le solicitó los documentos del vehículo. “Yo le entrego la matrícula del carro y él se regresa y vuelve a lanzarle gas lacrimógeno”, señaló. Posteriormente, dijo que reclamó nuevamente y se identificó como autoridad provincial: “Le dije que soy la viceprefecta y que esto lo van a conocer las autoridades”.
En medio del procedimiento, Quintanilla aseguró que comenzó a presentar complicaciones de salud. “Esta subida de presión empieza a afectar mi sistema respiratorio y a los 15 minutos comienzo a tener una crisis convulsiva”, relató. Añadió que inicialmente fue trasladada al hospital Materno Infantil y luego al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
La funcionaria también expuso su historial médico para explicar su estado durante el incidente. “Tengo una condición desde 2006, un 53% de discapacidad, y en 2017 tuve 17 microinfartos cerebrales”, manifestó. Además, indicó que ese fin de semana —domingo 1 de marzo de 2026— atravesaba un periodo menstrual.
En cuanto al proceso legal, denunció supuestas irregularidades. “La audiencia pasó sin mis abogados”, aseguró. También afirmó que solicitó pruebas toxicológicas: “Yo pedí las pruebas y no me las quieren dar”.
Sobre la documentación presentada durante el control, explicó que mostró una imagen de su licencia desde el celular debido a las condiciones en las que se encontraba. “Tenía los ojos rojísimos por el gas (…) busqué ‘licencia’ en fotos y le pasé a la agente”, dijo, añadiendo que pudo haber existido una confusión con los datos registrados.
Respecto a su vehículo, Quintanilla sostuvo que creía que estaba matriculado, ya que había delegado ese trámite a un tercero. “Yo le pedí a un chico que me haga la matriculación”, explicó.
Finalmente, cuestionó la información difundida en redes sociales y medios de comunicación. “Fue un abuso de poder, yo nunca tomo”, afirmó, al tiempo que rechazó versiones sobre presuntos accidentes de tránsito vinculados a su nombre.
La viceprefecta indicó que actualmente continúa enfocada en su recuperación personal y en sus actividades institucionales.